Ese roce imperceptible, esa imparable caricia de la vida que hace temblar al universo... ¡Renace! '¡Renace en ti, en todas esas cosas que tú eres, y déjate ser el mundo, el trueno, la chispa, el bello ser humano que nunca dejaste de ser!
domingo, 11 de diciembre de 2011
Peur
Tengo ese miedo de quien no quiere no ser nadie. Tengo miedo a terminar, a los finales, al descontrol, al imprevisto, a mí misma. Tengo miedo de todas aquellas cosas que deseo, que ansío, que quiero, que necesito. Miedo a la dependencia que tengo de todas las cosas de este mundo.
La nieve que está por venir
"Sentada en aquel banco, helada, con el ánimo por los suelos, Sandy pensó que la vida a veces se complicaba en dar vueltas y vueltas, cuando tenía delante un liso y llano camino recto. Se rió con tristeza, y la idea de que la había dejado plantada le caló hasta los huesos, como la nieve que poco a poco caía sobre sus hombros.
Pensó en si realmente se merecía aquella mala suerte... o más bien mala puntería, siempre dándose de cabezazos contra el mismo muro. También se le pasó por la cabeza que aquel cabeza de chorlito tampoco merecía que estuviese ahí, con la nariz hecha un cubito y las lágrimas volviéndose escarcha en sus mejillas. Pero, a pesar de todo...
Sandy agachó la cabeza, con un enorme y doloroso nudo en la garganta, a punto de llorar como nunca lo había hecho.
-¿A qué viene esa cara tan triste, dulzura?
La voz venía de arriba. Sandy inclinó la cabeza y distinguió unos alegres ojos grises brillando tras un mechón de pelo castaño y verde.
-¡Vamos, Sweet, está nevando! ¿Quién pasa frío en un banco cuando puede congelarse tirada en la nieve haciendo angelotes?-le dijo, y saltando del respaldo del banco la agarró y la obligó a levantarse.
-Nana...-murmuró Sandy.
La chica se detuvo, la miró un largo rato a los ojos y, sin mediar palabra, la abrazó con fuerza.
-Te acompaño a casa, ¿vale?-le susurró.-Te haré compañía hasta que lleguen tus padres si quieres.
Sandy, que estaba luchando lo indecible contra el nudo de su garganta, asintió y se echó a llorar de repente. No podía retenerlo más, se estaba ahogando de tantas lágrimas que llevaba dentro.
-Shhh, tranquila. Llora lo que necesites. Ya habrá tiempo de sonreír, ahora deja que tu interior grite lo que le hace falta decir.
Sandy sólo pudo abrazarse más fuerte al pequeño y delgado cuerpo que estaba siendo su salvación."
Pensó en si realmente se merecía aquella mala suerte... o más bien mala puntería, siempre dándose de cabezazos contra el mismo muro. También se le pasó por la cabeza que aquel cabeza de chorlito tampoco merecía que estuviese ahí, con la nariz hecha un cubito y las lágrimas volviéndose escarcha en sus mejillas. Pero, a pesar de todo...
Sandy agachó la cabeza, con un enorme y doloroso nudo en la garganta, a punto de llorar como nunca lo había hecho.
-¿A qué viene esa cara tan triste, dulzura?
La voz venía de arriba. Sandy inclinó la cabeza y distinguió unos alegres ojos grises brillando tras un mechón de pelo castaño y verde.
-¡Vamos, Sweet, está nevando! ¿Quién pasa frío en un banco cuando puede congelarse tirada en la nieve haciendo angelotes?-le dijo, y saltando del respaldo del banco la agarró y la obligó a levantarse.
-Nana...-murmuró Sandy.
La chica se detuvo, la miró un largo rato a los ojos y, sin mediar palabra, la abrazó con fuerza.
-Te acompaño a casa, ¿vale?-le susurró.-Te haré compañía hasta que lleguen tus padres si quieres.
Sandy, que estaba luchando lo indecible contra el nudo de su garganta, asintió y se echó a llorar de repente. No podía retenerlo más, se estaba ahogando de tantas lágrimas que llevaba dentro.
-Shhh, tranquila. Llora lo que necesites. Ya habrá tiempo de sonreír, ahora deja que tu interior grite lo que le hace falta decir.
Sandy sólo pudo abrazarse más fuerte al pequeño y delgado cuerpo que estaba siendo su salvación."
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Donde van a morir las corrientes
Sábanas en soledad
martes, 6 de diciembre de 2011
Metro
Cuando se pierden
los ánimos de príncipe
y se descubre
la idea
incierta
de ser, simplemente,
quien se es
los ánimos de príncipe
y se descubre
la idea
incierta
de ser, simplemente,
quien se es
miércoles, 30 de noviembre de 2011
La historia que no empezó con niebla
"-¿Sabes, Sandy? A veces la niebla tiene sentido. Como cuando es de noche y tiñe el aire de un color rojizo.
¿No te da la impresión en esos momentos... de que hay recuerdos suspendidos, cayendo, como si fueran nieve?
Ayer había niebla cuando volvía a casa. Y parecía que se apoderaba de la escasa luz que había en la calle, como si en el aire hubiese una magia extraña; recuerdo que llegué empapada a casa, empapada y muda. La verdad es que no podía decir nada.
Sé que fue cosa de la niebla. Me hizo recordar muchas cosas que pasaron.
Me llevó hasta mí misma y me obligó a mirar qué es lo que llevo dentro.
-¿Y qué viste?
-No lo sé. La verdad es que no entendí nada-respondió Nana, y se rió."
¿No te da la impresión en esos momentos... de que hay recuerdos suspendidos, cayendo, como si fueran nieve?
Ayer había niebla cuando volvía a casa. Y parecía que se apoderaba de la escasa luz que había en la calle, como si en el aire hubiese una magia extraña; recuerdo que llegué empapada a casa, empapada y muda. La verdad es que no podía decir nada.
Sé que fue cosa de la niebla. Me hizo recordar muchas cosas que pasaron.
Me llevó hasta mí misma y me obligó a mirar qué es lo que llevo dentro.
-¿Y qué viste?
-No lo sé. La verdad es que no entendí nada-respondió Nana, y se rió."
martes, 29 de noviembre de 2011
Cosas que se entierran bajo el mar
Dime, luna,
¿dónde quedó
mi otra mitad?
A veces,
la siento lejos
como
si pudiera tocarla
sin más.
Rozar
todos los mundos
por ser
que tal vez
ni lleguen a ver
el color.
Pero sólo
lo imagino.
¿dónde quedó
mi otra mitad?
A veces,
la siento lejos
como
si pudiera tocarla
sin más.
Rozar
todos los mundos
por ser
que tal vez
ni lleguen a ver
el color.
Pero sólo
lo imagino.
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