sábado, 25 de abril de 2015

El desgarro más profundo

Al menos el día, Bestia, me ciega y no me deja ver tus fauces mientras te beso.

martes, 21 de abril de 2015

Raíces

A veces todo mi ser se aúna en una única y mala, malísima idea. Y retener los músculos, morder la piel, arañar la idea hasta hacerla volver atrás es tan doloroso...
A veces te entiendo, Bestia mia. A veces nos parecemos.
Tal vez seas tú quien me estira hasta hacer irreconocible la pesadilla.

jueves, 16 de abril de 2015

El título bañado en blanco

Casi puedo recordarme bajo el agua. El más insincero de los versos danzando a mi alrededor muy elegante-mente, decorando un infinito azul corazón bajo sus alas desinspiradas.

sábado, 7 de marzo de 2015

La respuesta siempre será 42. O no, tal vez ese es el lugar.

¡Gracias, gracias, gracias! ¡Muchas gracias!
Da igual: con nieve o calor, esa campa siempre será esa campa. Voy a amarla hasta que mi cuerpo pueda formar parte de ella.

martes, 24 de febrero de 2015

Ops

Hace tres semanas que no te escribo. Algo. No sé el qué.
Deja que te comente un silencio.
Pop. Ya no está.
Seguro que has respirado o dejado de respirar en ese silencio. Fíjate, qué curioso. Pero esto no es un comentario apropiado. Pop.
Pop. No, ciertamente no. Pero da más o menos más que igual, más bien menos que más. Rima(s)me. Marca registrada, por cierto, aquí y ahí donde fuera que fuese. Porque fue, ¿o no?
Pop, pop, pop. Clausuramos la actuación. Ya puedes respirar o dejar de respirar. Pop.

martes, 3 de febrero de 2015

De según la mentira y el centímetro

Cuanto más lo pienso
-sin pipa en la boca, sin pájaros en el pelo, sin las gafas de verte de cerca-
más me doy cuenta de cuánto no te quiero.
De cuánto no te echo de menos. Y
-antes de que me frunzas el ceño,
me mires con palabras de susto
y me veas la risa de cuando doy la vuelta a tus cosas-
de cuánto de todo esto es verdad
(todo)
cuando estoy contigo
porque soy tú.

lunes, 12 de enero de 2015

Malactriz

Si me has convertido deja mi cabeza convencida en ser una pared de ladrillo,
con dos ventanas para destapar tu seductora indiscreción,
para irrumpir en tu provocadora ingenuidad
-qué mal finges, y qué bien te queda-