lunes, 15 de octubre de 2012

Auto-furia

Mi autocrítica se ha follado a mi autocompasión.
Lo hace cada noche, royendo mis certezas y haciendo arder mi piel cada vez que renace. Clava sus colmillos y pudre el hueso, el cemento
-los cimientos,
y no hay música que oculte ese chirriante sonido. Estoy temblando, como tiemblan todas mis ideas nada más aparecer por mi cabeza; y tiemblan por su corta, desesperante, frustrante e inútil existencia.
Pero ellas también renacen. Reviven, en el mismo mundo en el que se esfumaron, en esas entrañas despojadas de calor humano por propia e insatisfactoria voluntad. Vuelven tercas, obstinadas, obsesionadas, como yo vuelvo cada noche a mi cama. Asfixiando a la almohada con todas esas cosas que ya le he contado.
Y -pero- mordisco a mordisco, la tierra se mueve.

lunes, 1 de octubre de 2012

Infinito de noche

Es la firma de tu olor
imperturbable dueño de mi habitación
es la colisión de lo que quisimos ser
con la penumbra de tu piel
y la suavidad de tu locura
la eternidad de nuestro placer
infinito, hasta que amanezca
y después...

domingo, 16 de septiembre de 2012

Y no recuerdas en quién personificaste el olvido

jueves, 13 de septiembre de 2012

Para bien o para mal, eres la cárcel de tu propio talento

Rehazme

Dame un lugar, una hora, un minuto, y romperé todo este maldito mundo.

Este mundo que me exige, me exprime, me arrastra en palabras que sólo tienen que ver contigo. Dame esas mil razones que tenemos, esos millones de momentos, de partes de mi piel que no hacen más que recordarte; dame esta puta obsesión que me obsesiona, que me atonta, que me maravilla, que no me permite salir de ti.

Dame todos los océanos que rechacé. Dame todos los abismos que ignoré. Todos los solos, y a solas, todos los fuegos y los truenos que dejé pasar; todas las cosas que me enseñaron a no hacer y que no dejo de hacer contigo. Dame todos mis delirios para ponerlos con los tuyos, dame la mitad que tienes de mi para romperla en pedazos y ser solamente tú. Destrúyeme...

jueves, 30 de agosto de 2012

Creación, recreación

Cada obra. Cada trabajo. Cada esfuerzo. Cada creación -recreación-.
Un nuevo Génesis. El Apocalipsis para comenzar de nuevo; mezcla, pérdida, unión, conocimiento -reconocimiento-, renacer. Desarrollo. Resultado.
El Fin.

martes, 28 de agosto de 2012

Toki ni ai wa

Pero, me diréis, ¿de qué sirve arrepentirse?
Arrepentirse es rehacer el pasado en tu propia cabeza; reconstruir, pintar, destruir y volver a montar los recuerdos de una situación, de una decisión, de una acción. Arrepentirse es cambiar el mundo a la carta, en un espacio tan limitado como es nuestra imaginación; arrepentirse es joderse noche tras noche, momento a momento, canción a canción. Arrepentirse es llorar por cosas por las que en su momento decidimos que no teníamos por qué llorar; es quemarse en el mismo recuerdo una y otra vez, es no permitirse olvidar esas palabras, esos gestos, ese olor, ese tacto. Arrepentirse es no perdonarse, es odiarte, es no-dejar-de; es caerse en los momentos de debilidad, es hundirse en la mierda cuando se está triste, es querer salir corriendo hacia atrás. Arrepentirse es olvidar lo que nos hizo decidir, es descartar lo malo y sobreponer lo que nos mantenía felices. Arrepentirse es quedarse un día de lluvia en nuestra mente, es doler y dolerse. Arrepentirse es dejar un hueco y no permitir que sea cubierto. Arrepentirse eres tú, es yo, somos nosotros; un continuo "y si", un perpetuo "si fueras", un eterno y jodidamente doloroso "si no hubiera..."