No olvides crear. No olvides destruir.
No olvides ser el dictador, el guía, el inocuo genocida, el salvador indiferente.
No olvides asesinar el instinto de la mediocridad. Crece con cada palabra.
No olvides escribir. Siempre habrá carta de respuesta.
Después verás que nunca te dejaron solo. Como la Bestia, eres inolvidable, por pequeño que imagines tu cubil.
Zarpas. Zarpas, sábanas, un dormir que no es dormir. Seguimos aferrados a la espalda de la Bestia, seguimos haciéndole caricias en el cuello. Nunca, nunca olvidamos escribir.
Ese roce imperceptible, esa imparable caricia de la vida que hace temblar al universo... ¡Renace! '¡Renace en ti, en todas esas cosas que tú eres, y déjate ser el mundo, el trueno, la chispa, el bello ser humano que nunca dejaste de ser!
miércoles, 28 de noviembre de 2012
sábado, 24 de noviembre de 2012
Como salir corriendo en sueños
Cuando te haces pequeña
paso a paso
es cuando más quiero seguirte
y decirte
que te echo de menos
paso a paso
es cuando más quiero seguirte
y decirte
que te echo de menos
viernes, 23 de noviembre de 2012
¿Quién nos vio nacer la última vez?
Es navegar por el desierto. Las corrientes nos llevan.
¿Qué hacemos aquí?
¿Qué podemos hacer?
Antes de ir
piensa si vas a volver
a renacer
¡Ésa no es la cuestión!
No te vayas.
La Bestia siempre estuvo ahí
Te espera. Nos echa de menos.
Cada noche, vuelve a verme.
¿Sabes? La Bestia tiene plumas blancas.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
martes, 6 de noviembre de 2012
Arena
El tiempo.
Irrefrenable. Eternamente efímero.
Circular.
El tiempo es el verdadero constructor. El transformador. El destructor. Cíclico, periódico, irrepetible.
Único. Tiempo que muere en el momento en que lo piensas.
Todas las cosas suceden al mismo tiempo. Un tiempo que nunca es igual.
Tiempo simultáneo, anacrónico, insoportablemente inabarcable.
El centro de todas esas cosas que se suceden, como ese niño y ese gato que corren juntos, y ese mismo niño con ese mismo gato cayendo por una grieta (abierta casi en el instante de cerrarse) es el tiempo. Un tiempo que no podemos medir.
Nuestro falso tiempo. Nuestra falsa cadencia.
El tiempo transcurre. Transcurre desde su origen.
El tiempo, basado en su propia atemporalidad.
¿...quién rige al tiempo?
Irrefrenable. Eternamente efímero.
Circular.
El tiempo es el verdadero constructor. El transformador. El destructor. Cíclico, periódico, irrepetible.
Único. Tiempo que muere en el momento en que lo piensas.
Todas las cosas suceden al mismo tiempo. Un tiempo que nunca es igual.
Tiempo simultáneo, anacrónico, insoportablemente inabarcable.
El centro de todas esas cosas que se suceden, como ese niño y ese gato que corren juntos, y ese mismo niño con ese mismo gato cayendo por una grieta (abierta casi en el instante de cerrarse) es el tiempo. Un tiempo que no podemos medir.
Nuestro falso tiempo. Nuestra falsa cadencia.
El tiempo transcurre. Transcurre desde su origen.
El tiempo, basado en su propia atemporalidad.
¿...quién rige al tiempo?
martes, 30 de octubre de 2012
La gran resistencia
Te revuelves en mis brazos. Respiras, y me haces cosquillas.
No nos movemos; ni tú, ni yo, ni el tiempo. La noche parece hacerse eterna en un instante.
Mis ojos se acostumbran a distinguirte sin luz; pero no consigo separar tu cuerpo del mío, por más que te miro.
Sé que duermes.
Y aunque no quiera,
sé que yo
también
acabaré
dor
mi...
da...
jueves, 25 de octubre de 2012
Las invenciones de la soledad
No he podido resistirme a abandonarme otra noche más. ¿Adónde voy? No lo sé. Tal vez sea eso lo importante.
Una luna brillante. Una luz cálida. Mis manos otra vez sobre la mesa, sobre el papel, presas del peor de los pánicos. La imaginación agarrota los dedos.
Ya no hay lobo, ya no hay gato pardo, ya no hay niña triste, ya no hay poeta suicida. Quedo yo, tan desnuda como vestida. Mi razón depende del sol. La decadencia del atardecer, el resurgir despeinado del amanecer. La inquietud. La inocencia. La autodestrucción consentida, deseada, compasiva.
El abismo es poco profundo.
Y yo me vendo los ojos, y me sumerjo con oxígeno. Lástima. No me gustan los monstruos del fondo.
Sólo consiento el escuchar. El roce de sus brazos. Esa intuición, tan inquietante, de estar siendo observada, criticada, desmenuzada.
Por mi propio interior. Por, y en él.
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