domingo, 10 de octubre de 2010

Sueño

Hay noches que duran más de lo que se supone; esas noches en las que el reloj da su bendición y duerme, olvidando en su sueño hacer correr los minutos que siempre sentencian al fin a los momentos más hermosos. Y, como si de una bula se tratase, pase lo que pase en ese tiempo dormido siempre se alcanzará el cielo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Alma de Viento

Hacía frío en aquella jodida calle, sí.
Apoyó la espalda en la pared helada y tosió, con aquella tos de fumador que tanto le reprochaba su padre; se llevó el cigarro a los labios y dió una larga calada.

-¿Qué, haciendo tiempo hasta que toque?

La voz, clara y con algún matiz de reproche, hizo que Daniela saliese de entre sus pensamientos.

-Ah... hola, profe.

La mujer hizo un mohín de disgusto y le quitó el cigarrillo, tirándolo al suelo.

-No deberías fumar.

-¿Y tú- le tuteó pensando que le molestaría- no deberías preparar tus próximas clases?

Ella soltó una carcajada y le revolvió el pelo, corto y con mechones azulados.

-Anda, entra. Y antes de que se terminen las clases, pásate por mi despacho.

Daniela iba a responder algo salido de tono, pero entonces llegó Sara, cortando el aire frío con su melena pelirroja; para cuando la había saludado, la profesora se había ido.
Trajo de cabeza a la profesora de Historia haciendo preguntas sin sentido, y aturdió al de Lengua y Literatura planteándole un problema sintáctico imposible; luego, se saltó las dos horas siguentes para dar un paseo en su moto, que sólo ella sabía de donde había sacado. Y, sin embargo, volvió a tiempo de echar un cigarro frente a la ventana de su despacho, con una burla que casi pedía a gritos ser observada.
Si supieras que te miro...

-¿No te cansas?

Daniela alzó una ceja, interrogante, desde su posición despatarrada en la silla, frente a la profesora.

-¿Cansarme de...?-preguntó, dejando hueco para la respuesta.

-De llamar la atención. De... querer que todo el mundo te mire.

La adolescente se rió un poco entre dientes y la miró. Joven, guapa, con el pelo largo y liso color negro carbón; vestida con chaleco, camisa y pantalones negros ajustados, sin olvidar las botas.

-...sincera, alegre, amable y atenta...-dijo en voz suave.

La profesora la miró.

-¿Perdón?

Daniela sonrió tristemente.

-Sólo quería la atención de la persona adecuada-dijo, y su mirada se volvió peligrosa. Atrayente, dura, fría y al mismo tiempo ardiente.

Ella la miró de nuevo, con sus cálidos ojos, y le devolvió la sonrisa.

-Ten por seguro... que la tienes. Toda.

Y, con movimientos felinos e insinuantes, cerró la puerta.

domingo, 26 de septiembre de 2010

A oscuras

Todo lo que te puedan contar, todo lo que puedas oír, ver o leer... no será jamás lo mismo que lo que puedas sentir.
Te darás cuenta de la penumbra, casi oscuridad, de la habitación; de que su piel, por la poca luz, casi es gris. Te percatarás de vuestra respiración; la suya tal vez agitada, la tuya tal vez calmada.
Te darás cuenta del roce de la piel con las sábanas, con su pelo, con su piel; de sus escalofríos cuando la acaricias. El calor confunde las escenas.
Sentirás sus manos agarrando tu espalda, sus uñas arañando tus hombros; sus dientes en el cuello, conteniendo en vano los jadeos y gemidos. Te darás cuenta de tus movimientos, rítmicos y parsimoniosos. Casi desesperadamente lentos y planeados.
Escucharás su voz entrecortada en busca de más, su boca anhelando aire; y te percatarás de tus besos en su cuello, en su mandíbula, en sus labios. Tus sentidos, aguzados; tu piel, sensible; y tu razón, ausente. Todo vívido, tanto que se funde.
Y después, silencio. Para qué las palabras, si basta con respirar para demostrar lo que en tu mente y cuerpo sucede. Los músculos se relajan, los dientes dejan de apretarse, y las sonrisas se dibujan levemente sin saberlo. El momento será el momento, y no se repetirá, puesto que es único. Y lo que a oscuras pasa, a oscuras se queda.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Gato negro



A la gente no le gustan los gatos negros. Somos oscuros, misteriosos, damos mala suerte y las personas decentes y comunes nos ahuyentan de su vida por miedo.
Pero sé que, en ocasiones, surge gente que se enamora de los gatos de ojos dorados como yo. Y nosotros sabemos que, si bien no podemos garantizar el futuro, prometemos hacer felices a esas personas en nuestro presente; en nuestro pequeño tejado, bajo la brillante luna llena, esta noche te haré feliz...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Fantasía igual y opuesta a Dana. Títulos posibles: Sábanas blancas/Noche de otoño/Tú/Yo

La suavidad se puede tocar. Mi piel, tu piel, caricias lentas; luz rojiza que se cuela por la ventana anunciando que llega la noche. No hay recuerdos, no hay días que estén por llegar. El otoño se lleva mi razón y la tuya, nos deja la conciencia y la respiración agitada como el corazón. Calma. Mis gestos, mis roces, te estremeces con cada uno de mis movimientos, mis besos te hacen cerrar los ojos con fuerza. Imagino, fugaz instante, que mañana amanecerás dormida entre mis brazos. Aqui, a tu lado, a mi lado, en este instante, te prometo ser feliz. Mañana...







http://midentro.blogspot.com/2010/09/fantasia-igual-y-opuesta-nana-titulos.html

sábado, 28 de agosto de 2010

Vaya, curiosa contradicción











TrastornoGrado
ParanoideBAJO
EsquizoideBAJO
EsquizotipicoBAJO
HistrionicoBAJO
AntisocialBAJO
NarcisistaBAJO
LimiteMODERADO
ObsesivoBAJO
DependienteBAJO
EvitadorALTO


Test de personalidad



Los trastornos de evitador y limite son opuestos.
¿Soy contradictoria?

domingo, 15 de agosto de 2010

Quiero

Quiero ser una niña eterna, para seguir sorprendiéndome con las cosas más pequeñas. Quiero no perder de vista el suelo y al mismo tiempo ser capaz de mirar al cielo; vivir en el mundo de los sueños completamente consciente, hacer que mi vida se convierta en sueño. Quiero poder sonreírle a todas y cada una de las cosas con inocencia; quiero poder mirar sin tabúes, decir te quiero sin que signifique nada más que eso. Quiero llorar y luego olvidar, echar de menos sin tener que ocultarlo.
Quiero quitarme de encima esta estúpida máscara y por fin ver cómo soy; sin prohibiciones absurdas ni leyes sobre mi forma de ser.
Quiero... y no sé si no puedo.