martes, 5 de abril de 2011

Neverending perfection

Si un atardecer te llenó, puede seguir haciéndolo... si tienes el valor de recordarlo. Aunque después viniese la noche y le tengas miedo a la oscuridad.
Todos los momentos pueden ser perfectos, solo has de encontrar la manera de hacerlos tuyos.



"Los sueños sólo serán imposibles si renuncias a ellos"

lunes, 4 de abril de 2011

Hoy, día uno



Hoy, tengo sueño.
He dado un bonito paseo, olvidándome de todo; hasta del examen que supuestamente debía estar estudiando en esos momentos.
Pero sienta bien no hacer lo que debes de vez en cuando, sino aprovechar lo que se te ofrece en ese mismo instante (instante que puede ser horas, ¡o días!). Seguir ese misterioso, irrefrenable instinto, que te lleva a hacer algo en lo que probablemente no habías pensado, pero que te parece una idea maravillosa. Como comprar ositos de gominola en la copistería donde estás recogiendo los apuntes.
Es curioso lo que se parecen las palabras "instinto" e "instante"... me recuerdan al café instantáneo, y sin embargo cada vez quie imagino una taza de café... pienso inmediatamente en relajo, en calma, en... paz...

sábado, 2 de abril de 2011

Efectos de luz

Olvidar de repente todo eso que te ha hecho ser tú...
¿Quién eres y dónde estás ahora?
No te veo... tal vez tenga que dar el quién vive a alguien extraño. ¿Quiero? ¿Puedo? ¿Este camino es diferente, o el mismo con otros ojos?
Como si todos los días, los iris fuesen distintos.
El sol cambia las cosas, si cuando las miras estás bajo la luna.

martes, 29 de marzo de 2011

El ángel que se sentaba en los rascacielos



[...]Si, había historias; en los cafés y bares a los que iba, algunas veces escuchaba descabelladas leyendas de demonios, de asesinos, de inesperadas vecinas neuróticas con rodillos de cocina cubiertos de sangre. Ella se reía por dentro siempre que las escuchaba.
También estaban las historias bonitas de romances sobre los tejados, esas de macarras de buen corazón que enamoraban a princesas de coletas y uniforme de estudiante. Pero Sarah era su propio príncipe; un príncipe de gatos de callejón, que no buscaba ningún amor perfecto. Así que también de estas leyendas se reía.
La última historia que había escuchado era una de las bonitas; un ángel que aparecía sentado en algún tejado todas las noches, y borraba todas las penas del corazón de quien escuchaba su voz, dulce y suave[...]

(En proceso)

viernes, 25 de marzo de 2011

Agotamiento y sucedáneos



Nunca pensé que un cuerpo pudiese contener tanto cansancio, ni que la fuerza de espíritu fuese capaz de agotarse hasta este punto.
Pero sé que, después de una ducha y un largo sueño, podré volver a gritarle los buenos días al mundo. Sólo necesito un pequeño descanso, un pequeño gesto, y una tarde más contigo.

martes, 22 de marzo de 2011

Cautivadora Georgette



Sin más maravilla que la de tus ojos en mis sueños; la del arrullo de las palomas bajo el agua. No quiero perderme ni una sola sonrisa de sal, ni ver la luna dormir junto al mar porque se ha olvidado de que tiene que esconderse; amor entre estrellas y polos idénticos de color verde cielo.

A mano y pluma

Él, perro viejo y apaleado en el amor, se prometió no volver a querer a ninguna mujer.
Nada dijo sobre que le enamoraran sus palabras.