domingo, 23 de octubre de 2011

Con esa necesidad de odiarte

Te odio.
Te odio, por ese último beso en la estación. Te odio, porque no hubiera subido a ese autobús. Te odio por hacerme sonreír como una idiota cada minuto que pasa. Te odio por tus palabras y tu voz, por tus manos, por tus caricias. Te odio cada vez que pienso en ti.
Te odio, por la única noche en la que no te he echado de menos; por tus risas, por tu respiración, por tu ropa en el suelo, por tu timidez. Te odio por haberme acelerado el corazón, por cambiarme el humor cada dos segundos.
Te odio por saberme yo, por sentirme yo, y por dejarme sentirte. Te odio.
Te odio, te odio, porque odiar es una dependencia, y yo dependo de ti.
Y por eso, porque te odio, te amo más de lo que hubiese imaginado ser capaz.

sábado, 22 de octubre de 2011

Cuando la perfección se alcanza
en menos de un segundo
a lo largo de las horas,
más allá de toda noche,
y de todo lugar.

lunes, 17 de octubre de 2011

Con esa locura tan tuya, te ríes

Me gustaría hablarte alguna vez
de todas esas cosas que carecen de sentido;
y reírme de la seriedad,
y de esas tonterías que son para mayores.
Que lo serio no es siempre lo mejor
y la locura no es siempre lo insensato;
que la razón, a veces, no tiene razón,
y los sinsentidos pueden sacarte del barro.
Me gustaría contarte alguna vez
sobre esos cuentos de héroes y princesas;
cambiarlos por amazonas y perdidos poetas,
y hablarte de mares, de cielos, de sirenas.
Me gustaría hablarte de todo
y no decirte nada;
y que te rías de mi cara seria
y reírme de tu risa descarada,
y reírnos de todo lo que hablemos
con la locura a las espaldas;
y dejar de reírme y mirarte,
y ver tu dulzura y morirme.

sábado, 15 de octubre de 2011

Qu'est-ce que deux mains parlent?



Porque a veces vuelven las insoportables ganas de que llueva.
De esas situaciones en las que se sabe que la comodidad es humana; piel y calor, en un momento que puede hacerse casi, ¡casi!, interminable.
En esos momentos en que, de verdad, hay dos bolsillos y cuatro manos; y si hay dos cada una tiene diez dedos, que intentan guardar entre ellos dos alientos y dos latidos.
A veces esas ganas no se pasan, y tiene que llover por dentro.

jueves, 13 de octubre de 2011

Poema de algunas cosas que se saben porque sí

Cómo no saber
que te echo de menos,
si en cada poco de aire
y en cada poco de viento
hay otro poco de ti...
Si llevo en mi ropa
ese olor a ti y a mi,
que no consigue más que hacerme soñar

jueves, 6 de octubre de 2011

Canción para respirar entre sueños ajenos

The sun scares my sleep
Every morning brings the end
To the green shadows
Of the moonlight lovers
I use to breathe between your dreams
As a cat who walks on the roofs

Snow covers the night
Painting it white
Trapping frightened birds
With frozen wings

Put broken caresses
Put breaking caresses
Put broken caresses
Put breaking caresses
Under your skin

Put breaking caresses
Put broken caresses
Under our skin

martes, 4 de octubre de 2011

Las estrellas fugaces tienen siete puntas y siete vidas

Este gato se quedó sin vidas. Apostó todo al negro, al siete, a la esperanza de que aquella pequeña bola de acero le hubiese hecho caer en la casilla adecuada; siete, como siempre, por ser nada más que siete, por ser seis y el uno, por ser cuatro veces siete, por los siete días y las siete vidas, todas con sus siete mares...
Muchas veces, se puede ver a un gato pardo de manchas vagabundear por los tejados, por los teclados, buscando chimeneas muy altas para poder ver mejor a su estrella.