domingo, 13 de enero de 2013

Cordura compartida

Cuando me voy y tú te quedas
es extraño, es difícil;
siento que me quedo contigo
y que algún otro se va,
que no hay razón para marcharse
si mi mente no sigue el camino,
si mi corazón se ha quedado allí,
en tu mano que me despide,
entre nuestras sonrisas tristes.
Cuando me voy y tú te quedas
es difícil y te extraño;
te echo de menos 
aún antes de despedirnos, 
aún antes de besarnos
ya se siente el hasta pronto,
y la piel conoce el frío
que suele arreciar cuando no estás.

jueves, 3 de enero de 2013

Cambiemos el mundo antes de irnos a dormir

Una pequeña implosión. Algo que no encaja, que se mueve, que se transforma.
El universo en engranajes vuelve a moverse. Tú, sólo tú, eres capaz de ponerlo en marcha.
Tú, universo, tú, tu propio mundo.
Buenas noches.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Aunque tenga que ir a buscarte

Porque ya no entiendo los adioses que dí. Aunque tenga que desdecir todas las cosas que he dicho. Porque es algo que prometí. Y porque nos quiero.

Y prometimos, Bestia, que nunca diríamos adiós

Se acabó. No hay más camino, no quedan pasos ya andados. De nuevo he topado con la misma respuesta.
Este es el silencio que encontré, cuando ya no había canciones que pudiera escuchar.
Basta de notas prohibidas, de locura nocturna, de autoflagelación, de muerte sin renacer.
La autodestrucción, o el amor. El amor que nos hemos negado, Bestia.
¿Vienes?
La canción se repite; ha estado sonando toda la tarde, como antes.
Es una bonita forma de volverse a encontrar.
¿Sabes, Bestia?
Te quiero.
Te quiero, como sólo a mí puedo quererme, como sólo a mí puedo odiarme, como sólo a mí puedo destruirme. Como sólo tú puedes hacerme renacer.
De nuevo. Una vez más.
Bestia, es una noche bonita. Ojalá pudiésemos ir al tejado, antes de que la canción termine y vuelva a empezar.
Vamos a buscarnos, Bestia. En cualquier sitio estaremos bien.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Se ha roto tantas veces el silencio...
¿En quién me he convertido?

jueves, 13 de diciembre de 2012

Tú y yo no nacimos en octubre

Pero sigo pensando en las mil y un posibles vidas
en las que renacer 
sin habernos ido,
para volvernos a encontrar. 
Para volverte a buscar, no importan los años que pasen
-aunque sea en mi cabeza.
Porque la sangre corre por nuestra propia piel, 
por nuestras propias manos, 
por nuestra propia voluntad. 
Porque herimos para poder morir a manos 
de nuestra otra mitad.
Destrozar
para no tener que asesinar,
para seguir encontrándonos uno, dos
tres, cien, doscientos años después
-aunque sea en mi cabeza.
Y te sigo buscando, vidas después,
aunque tu y yo no nacimos en octubre.

martes, 11 de diciembre de 2012

Nunca sabrás hasta dónde alcanzan las consecuencias de tus pensamientos