martes, 26 de octubre de 2010

Nuvole Bianche




Para ti, mi nuvole bianche, mi triste comienzo y hermoso crescendo, este pequeño trozo de lo que siento y pienso, porque fuiste tu quien me ayudó a descubrirlo; "perché sai che quello che dico è sempre vero, e tu sai che ti amo."

Hay veces en que, casi sin querer, rozamos las nubes con la punta de los dedos. Esas nubes blancas, frías y lejanas, tan cercanas al azul del cielo que casi se funden con él, esas nubes que albergan todos nuestros sueños, son nuestra felicidad; y cada vez que las tocamos, llueven sonrisas y lágrimas. Porque aunque no queramos, aunque no creamos en la felicidad, somos más que capaces de traerla a nuestra vida.
A mi, que como todos los humanos varias veces he caído y herido en la pequeña y simple realidad, los cambios me han llevado a comprender que, tanto en nuestras grandes ilusiones como en los pequeños detalles, están sujetos los hilos que mantienen nuestros sueños entre las nubes, y que jamás deben ser cortados; porque la avaricia rompe el saco, dicen, y al tratar de llevarnos toda la felicidad ésta se nos escapará entre los dedos como un jirón de niebla, una falsa ilusión. Dejemos que la felicidad venga y vaya allá lejos, en el cielo azul; porque es a ese mundo al que pertenece, y nosotros no podemos sino aprovechar cada momento y cada persona que nos lleve a rozar, con la punta de los dedos, esas lejanas nubes blancas.

viernes, 15 de octubre de 2010

Pies descalzos en la orilla

Baila, baila,
ardiente arena,
sereno mar
baila tango en la orilla mojada,
agitada espuma, impasible roca;
baila,
baila en la orilla
entre dos cuerpos mojados.
Baila,
incansable brisa,
baila conmigo y
sigue las olas
que no hacen sino bailar;
baila, baila
fría arena, ardiente mar;
baila conmigo, ola serena,
o al menos déjame bailar.
Bailan, gotas de agua
sobre tu cuerpo van a bailar;
y tus ojos serán la arena
y tu piel ardiente mar,
porque hoy voy a bailar,
bailar, a la orilla del mar.

domingo, 10 de octubre de 2010

Sueño

Hay noches que duran más de lo que se supone; esas noches en las que el reloj da su bendición y duerme, olvidando en su sueño hacer correr los minutos que siempre sentencian al fin a los momentos más hermosos. Y, como si de una bula se tratase, pase lo que pase en ese tiempo dormido siempre se alcanzará el cielo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Alma de Viento

Hacía frío en aquella jodida calle, sí.
Apoyó la espalda en la pared helada y tosió, con aquella tos de fumador que tanto le reprochaba su padre; se llevó el cigarro a los labios y dió una larga calada.

-¿Qué, haciendo tiempo hasta que toque?

La voz, clara y con algún matiz de reproche, hizo que Daniela saliese de entre sus pensamientos.

-Ah... hola, profe.

La mujer hizo un mohín de disgusto y le quitó el cigarrillo, tirándolo al suelo.

-No deberías fumar.

-¿Y tú- le tuteó pensando que le molestaría- no deberías preparar tus próximas clases?

Ella soltó una carcajada y le revolvió el pelo, corto y con mechones azulados.

-Anda, entra. Y antes de que se terminen las clases, pásate por mi despacho.

Daniela iba a responder algo salido de tono, pero entonces llegó Sara, cortando el aire frío con su melena pelirroja; para cuando la había saludado, la profesora se había ido.
Trajo de cabeza a la profesora de Historia haciendo preguntas sin sentido, y aturdió al de Lengua y Literatura planteándole un problema sintáctico imposible; luego, se saltó las dos horas siguentes para dar un paseo en su moto, que sólo ella sabía de donde había sacado. Y, sin embargo, volvió a tiempo de echar un cigarro frente a la ventana de su despacho, con una burla que casi pedía a gritos ser observada.
Si supieras que te miro...

-¿No te cansas?

Daniela alzó una ceja, interrogante, desde su posición despatarrada en la silla, frente a la profesora.

-¿Cansarme de...?-preguntó, dejando hueco para la respuesta.

-De llamar la atención. De... querer que todo el mundo te mire.

La adolescente se rió un poco entre dientes y la miró. Joven, guapa, con el pelo largo y liso color negro carbón; vestida con chaleco, camisa y pantalones negros ajustados, sin olvidar las botas.

-...sincera, alegre, amable y atenta...-dijo en voz suave.

La profesora la miró.

-¿Perdón?

Daniela sonrió tristemente.

-Sólo quería la atención de la persona adecuada-dijo, y su mirada se volvió peligrosa. Atrayente, dura, fría y al mismo tiempo ardiente.

Ella la miró de nuevo, con sus cálidos ojos, y le devolvió la sonrisa.

-Ten por seguro... que la tienes. Toda.

Y, con movimientos felinos e insinuantes, cerró la puerta.

domingo, 26 de septiembre de 2010

A oscuras

Todo lo que te puedan contar, todo lo que puedas oír, ver o leer... no será jamás lo mismo que lo que puedas sentir.
Te darás cuenta de la penumbra, casi oscuridad, de la habitación; de que su piel, por la poca luz, casi es gris. Te percatarás de vuestra respiración; la suya tal vez agitada, la tuya tal vez calmada.
Te darás cuenta del roce de la piel con las sábanas, con su pelo, con su piel; de sus escalofríos cuando la acaricias. El calor confunde las escenas.
Sentirás sus manos agarrando tu espalda, sus uñas arañando tus hombros; sus dientes en el cuello, conteniendo en vano los jadeos y gemidos. Te darás cuenta de tus movimientos, rítmicos y parsimoniosos. Casi desesperadamente lentos y planeados.
Escucharás su voz entrecortada en busca de más, su boca anhelando aire; y te percatarás de tus besos en su cuello, en su mandíbula, en sus labios. Tus sentidos, aguzados; tu piel, sensible; y tu razón, ausente. Todo vívido, tanto que se funde.
Y después, silencio. Para qué las palabras, si basta con respirar para demostrar lo que en tu mente y cuerpo sucede. Los músculos se relajan, los dientes dejan de apretarse, y las sonrisas se dibujan levemente sin saberlo. El momento será el momento, y no se repetirá, puesto que es único. Y lo que a oscuras pasa, a oscuras se queda.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Gato negro



A la gente no le gustan los gatos negros. Somos oscuros, misteriosos, damos mala suerte y las personas decentes y comunes nos ahuyentan de su vida por miedo.
Pero sé que, en ocasiones, surge gente que se enamora de los gatos de ojos dorados como yo. Y nosotros sabemos que, si bien no podemos garantizar el futuro, prometemos hacer felices a esas personas en nuestro presente; en nuestro pequeño tejado, bajo la brillante luna llena, esta noche te haré feliz...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Fantasía igual y opuesta a Dana. Títulos posibles: Sábanas blancas/Noche de otoño/Tú/Yo

La suavidad se puede tocar. Mi piel, tu piel, caricias lentas; luz rojiza que se cuela por la ventana anunciando que llega la noche. No hay recuerdos, no hay días que estén por llegar. El otoño se lleva mi razón y la tuya, nos deja la conciencia y la respiración agitada como el corazón. Calma. Mis gestos, mis roces, te estremeces con cada uno de mis movimientos, mis besos te hacen cerrar los ojos con fuerza. Imagino, fugaz instante, que mañana amanecerás dormida entre mis brazos. Aqui, a tu lado, a mi lado, en este instante, te prometo ser feliz. Mañana...







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