lunes, 3 de octubre de 2011

Porque nada de eso es menos que un sueño

A veces pienso. Y pienso, y adivino, y siento que soñarte no es dormirte. Que dormida sueño contigo, y sueño miles de horas, y sueño miles de veces tú; que te sueño despierta y de pie, que te sueño aún cuando me abrazas, aún cuando me besas sueño contigo. Y no quiero dejar de soñarte.
Pero, si pudiera, te dormiría. Te dormiría todas esas horas que he soñado, los mil días que he estado soñando, las infinitas veces que eres tú; te dormiría aún despierta, por todos los abrazos y los besos que me has hecho soñar. Te dormiría, y aún así seguiría soñándote, para no echarte de menos.

domingo, 2 de octubre de 2011

Para olvidar que se olvidó



Te recuerdo que aún no me he repuesto, y que tampoco me he rendido. Que todo ha ido rápido y ha sido repentino, y que aún así es un imprevisto imprescindible; que ha nacido para serme necesario, para permitirme abandonar el abandono.
Te recuerdo que no eres mi norte y que no debiste haberlo sido, pero me permito recordarte para no olvidarlo nunca; que todo es recíproco y enervante, que se recoge lo que se siembra y se siembra lo que se tuvo siempre. No tenemos norte, pero así es como lo prefiero.
Te recuerdo que acabas de llegar desde muy cerca, sin llamar a la puerta, que te has colado por una ventana; que aquí puede que haya mucho silencio, pero ya sabes que en casa de gatos todo rincón es un hogar.
Te recuerdo, aún cuando estás delante de mi.

sábado, 1 de octubre de 2011

Vino el frío, se quedó el abrazo

Y en octubre ya es otoño.
El otoño es rojizo, dorado, castaño, frío pero de luz cálida. El otoño me hace sonreír, me hace estirarme como un gatito que va a dormirse; me recuerda a esos besos largos que no pretenden nada más que eso: ser un beso.
El otoño me recuerda a una preciosa alfombra del color de los atardeceres, en la que puedes tumbarte y escuchar todas esas cosas que han ido pasando. El otoño me recuerda a tardes bajo una manta, encima de la cama, viendo una película con la conciencia somnolienta.
El otoño es mi abrazo favorito, mi caricia con las manos calientes, mi beso en la comisura de los labios; es dos como dos pieles que no deben separarse para conservar el calorcito.
Octubre está aquí. Y todo mi ser desea que haya venido para quedarse.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sin testigos

Quisiera demostrarte
Tan pronto como fuese posible
Que tu dulzura me quema la piel
Que tu aliento me impide respirar
Que tus ojos no me dejan hablar
Quisiera demostrarte
Que puedo borrarte a caricias
Que puedes dejarme sin defensas
Que tu dulzura me quema la piel
Y la razón

sábado, 24 de septiembre de 2011

Piel contra piel




Dos manos no son suficientes
para acariciarte todos los "te quiero"
que estallan aquí dentro;
que mueren entre mis labios y los tuyos,
que se pierden con mi aliento
para no volver.
Escucha a mi piel;
pide a gritos que no te alejes más,
que son muy fríos esos centímetros
que la separan de ti.

Al bailar con las horas



El tiempo tiende a perder también el control cuando yo lo hago; cuando respirar es lo que menos importa, cuando quiero sustituir el aliento que pierdo por el tuyo... cuando parece que quiera borrar los rasgos de tus ojos, tu cara, tus labios, de tanto mirarlos.
Es entonces cuando el reloj impone su ley.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

A favor o a contracorriente, la fuerza del mundo

Porque al tiempo, a veces, le cuesta llegar; porque a veces las cosas parecen a punto de estallar.
Escucha, mundo: pretendo ser un poco más feliz, si la tormenta, el viento y la suerte lo permiten.