Hasta el bostezo ahora es menos intenso.
Soy una alfombra
y no hago nada.
Nada, nada, nada
como los peces,
que abren la boca y te miran
muy fijamente,
con su mente fijando burbujas en el coral
sobre la roca fría y gris azul,
azul cielo pero no tan cielo,
cielo para los que bajo piedra hacen tierra
y polvo, ceniza suave como tocar el aire.
Me lleno los pulmones con nada,
como los que no son peces, por ser más grandes,
tragan seres con sólo imaginarlo
-te imaginas, qué dilema para un vegetariano.
Ese roce imperceptible, esa imparable caricia de la vida que hace temblar al universo... ¡Renace! '¡Renace en ti, en todas esas cosas que tú eres, y déjate ser el mundo, el trueno, la chispa, el bello ser humano que nunca dejaste de ser!
viernes, 2 de enero de 2015
miércoles, 31 de diciembre de 2014
Beligerante como tantas otras veces
Como la Bestia cuando se eriza, se irrita
porque no puede hacer nada
ni sujetarme
ni lanzarme
ni romperme
ni arreglarme
y se queda la ropa varada
y con su boca afilada ella grita,
y los barcos vacíos se dan la vuelta
y muestran todo su silencioso interior.
En medio, somos más felices que nunca
beligerantes, azules bajo el agua.
porque no puede hacer nada
ni sujetarme
ni lanzarme
ni romperme
ni arreglarme
y se queda la ropa varada
y con su boca afilada ella grita,
y los barcos vacíos se dan la vuelta
y muestran todo su silencioso interior.
En medio, somos más felices que nunca
beligerantes, azules bajo el agua.
martes, 11 de noviembre de 2014
La precisión milimétrica de un desgarro bienintencionado
Esas líneas no son firmes, no son bellas, no son fieras, pero se trazan. Y permanecen en el papel.
No vas a borrarme, Bestia. No vas a llenar de tinta mis ideas. Deja de arañarnos, vuelve a sentarte conmigo a mirar cómo nace el mundo cada mañana. Exactamente en el mismo sitio. Exactamente en la misma piel.
No vas a borrarme, Bestia. No vas a llenar de tinta mis ideas. Deja de arañarnos, vuelve a sentarte conmigo a mirar cómo nace el mundo cada mañana. Exactamente en el mismo sitio. Exactamente en la misma piel.
jueves, 30 de octubre de 2014
Nosénosénosénosénosé
No me reconozco, y es frustrante. No me reconozco en lo que dices, en lo que escribes, en lo que piensas, o en lo que siento y tengo. No me siento, pero quiero creer.
La Bestia debería aprender a gruñir en lenguaje humano. Así, podría entenderla.
Di, Bestia, ¿qué quieres? ¿Por qué ahora arañas, te debates, rompes mi interior y me despiertas envidiosa, ansiosa, oscurecida en amargura?
Yo también debería empezar a escribir en lenguaje humano. Igual así me entendería. Igual, tal vez, debería dejar de mezclar mensajes en pantallas y separar mis preguntas.
¿A quién le hablas, león?
¿Por qué somos así, Bestia? ¿Qué he de hacer conmigo?
¿Quién eres, quién soy?
O es la misma pregunta...
La Bestia debería aprender a gruñir en lenguaje humano. Así, podría entenderla.
Di, Bestia, ¿qué quieres? ¿Por qué ahora arañas, te debates, rompes mi interior y me despiertas envidiosa, ansiosa, oscurecida en amargura?
Yo también debería empezar a escribir en lenguaje humano. Igual así me entendería. Igual, tal vez, debería dejar de mezclar mensajes en pantallas y separar mis preguntas.
¿A quién le hablas, león?
¿Por qué somos así, Bestia? ¿Qué he de hacer conmigo?
¿Quién eres, quién soy?
O es la misma pregunta...
domingo, 26 de octubre de 2014
Azul, eres azul
Yo meto la pata cuando abro la boca. Tú te pones triste.
Somos idiotas juntas, y lloramos porque tenemos miedo. Si estuviera contigo cuando digo la estupidez, te acariciaría el pelo azul y te pediría perdón.
¿Puedes -porfa- imaginarte que lo hago? ¿Puedes perdonarme?
Somos idiotas juntas, y lloramos porque tenemos miedo. Si estuviera contigo cuando digo la estupidez, te acariciaría el pelo azul y te pediría perdón.
¿Puedes -porfa- imaginarte que lo hago? ¿Puedes perdonarme?
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