jueves, 19 de mayo de 2011

Canción corta para algunos presentes



No mires atrás, allí no está
No mires atrás, allí no está
Allí no está
No mires el pasado, allí no está
Allí no está
No mires atrás, allí no está
No mires atrás, allí no está
Allí no está
En el futuro, lejos, allí no está
Allí no está
No mires delante, allí no está
No mires delante, allí no está
Allí no está
Mira ahí, a tu lado, allí está
Mírale a los ojos, allí está
Allí está
No mires atrás, allí no está
No mires delante, allí no está
Feliz, te está mirando... allí está

martes, 17 de mayo de 2011

Rocas resquebrajadas en el cielo



Hoy huele a tormenta
Suenan tambores entre los montes
Huele a fuego, a hielo,
a animal asustado y perdido.
Huele a mojado, a lluvia
a presión, presión, presión
Hoy se siente el frío en la piel
como agujas sobre las hojas
queman, abrasan, empapan
Huele a árbol de corteza húmeda
a la tierra oscura del bosque
y a pisadas y ramas rotas
Hoy huele a tormenta
a madera quemada, a insectos sin refugio
huele a relámpago y a viento frío
Se oye cantar al cielo
con voz de piedra rompiéndose
cayendo por una ladera empapada
Hoy huele a nube negra y gris
a húmeda tarde sin luz del sol
a fuego apagado y ceniza mojada
Se pueden oir leves pisadas
fugitivos bajo la lluvia que huyen
se escuchan el frío y los truenos
Viene la tormenta

domingo, 15 de mayo de 2011

Lento

Espero que perdones que haya llamado a tu puerta, no sabía que no estabas en casa. He dejado algún arañazo en la madera, ya sabes... cosas de gatos.
El rayo siempre llegó más tarde que el viento, más tarde que las palabras que salían de su pipa.
¿Qué sentido tiene estar enamorado?
Seguramente, si lo supiera, perdería toda su gracia.
El amor es más lento que el viento, pero mucho más rápido que el rayo.

martes, 10 de mayo de 2011

Papel mojado sobre agua salada



Lo más bueno es saber que no vas a volver a empezar; experiencia acumulada, tú sabrás como usarla. Que el final no está tan cerca, todo es continuar a través de pasos y sonidos de noches en silencio.
Yo imaginé que sería en mitad del bosque, que rescataría a la princesa de la luna y eso me haría casi reina, guerrera eterna en sus labios; pero eterno no es nada, salvo el momento.
El tiempo, el riesgo, conforman tu vida de bohemio cierrabares; siempre supe, desde antes de conocerte, que estabas enamorado del mar. Si no, no serías yo, con todas mis letras; yo, deshecha en un estallido de poemas y pompas de jabón.
Yo, la fugacidad que se perpetúa hasta el fin de mis días, la eternidad que se desvanece con cada micra de segundo que pasa; las pajaritas de papel caen por ley, ley de gravedad. Pero no nuestros sueños, no nuestro imparable plan de dominar el mundo mientras dormimos, entrelazando mar y cielo en el horizonte.

lunes, 9 de mayo de 2011

El impacto contra el agua

Acabo de darme cuenta de lo bonita que es la bombilla de mi flexo.
Y desde mi ventana, si me esfuerzo mucho mucho, puedo ver el mar; un mar naranja, que sólo se ve en el cielo al atardecer.



No necesito la duda para saber que puedes decirme la verdad. Cada vez que dejas una nota sin que nadie se de cuenta, los cristales de la estación tiemblan; el trueno se desata. Cambia el mundo con la fuerza del choque.
Este es el nivel al que estamos jugando. Y ya me gusta.

Cuarta estación: Estación incorrecta, momento atemporal

Sentirse como un iglú sin techo en mitad de la playa; apoyarse en la pared solo para reírse con los escalofríos que provoca el hielo al deshacerse bajo tu espalda.



Quiero imaginarme leyendo toda una tarde, con una botella de agua en el suelo, y cambiando a mil y una posturas imposibles y completamente irracionales sin apartar la mirada del libro. Ni siquiera para ir al baño, aunque el iglú tenga goteras por culpa del sol.
No son necesarias ni muchas ni grandes cosas. Solo probar a ver cuáles son las que más sonrisas, suspiros y lágrimas nos sacan.


viernes, 6 de mayo de 2011

Estación, tercera parada: Locura nocturna



Aún conservo el calor de tu piel en mis sábanas, con el pequeño deseo de que vengas a recogerlo... y te lo vuelvas a dejar aqui.
Pero en tu mente de plumas no cabe la certeza de mi olor en tu almohada, más libertad que el no saber; los acordes vuelan solos, huyendo de lo que fue.
Fúmate las horas, dale un trago a la inconsciencia y mete a la noche en tu cama; que ella, aunque huya por la mañana, volverá con movimientos felinos cada anochecer. Respira tus sueños, pocos perfumes te resultarán tan dulces.
Los peluches, por las noches, no corresponden los abrazos.