miércoles, 31 de diciembre de 2014

Beligerante como tantas otras veces

Como la Bestia cuando se eriza, se irrita
porque no puede hacer nada
ni sujetarme
ni lanzarme
ni romperme
ni arreglarme
y se queda la ropa varada
y con su boca afilada ella grita,
y los barcos vacíos se dan la vuelta
y muestran todo su silencioso interior.
En medio, somos más felices que nunca
beligerantes, azules bajo el agua.

martes, 30 de diciembre de 2014

Feliz
de blanco y azul.
Porque te sientan bien.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Y ahora qué.
Qué.
Qué.
Qué.
Qué...
QUÉ
MIERDA

martes, 11 de noviembre de 2014

La precisión milimétrica de un desgarro bienintencionado

Esas líneas no son firmes, no son bellas, no son fieras, pero se trazan. Y permanecen en el papel.
No vas a borrarme, Bestia. No vas a llenar de tinta mis ideas. Deja de arañarnos, vuelve a sentarte conmigo a mirar cómo nace el mundo cada mañana. Exactamente en el mismo sitio. Exactamente en la misma piel.

jueves, 30 de octubre de 2014

Nosénosénosénosénosé

No me reconozco, y es frustrante. No me reconozco en lo que dices, en lo que escribes, en lo que piensas, o en lo que siento y tengo. No me siento, pero quiero creer.
La Bestia debería aprender a gruñir en lenguaje humano. Así, podría entenderla.
Di, Bestia, ¿qué quieres? ¿Por qué ahora arañas, te debates, rompes mi interior y me despiertas envidiosa, ansiosa, oscurecida en amargura?
Yo también debería empezar a escribir en lenguaje humano. Igual así me entendería. Igual, tal vez, debería dejar de mezclar mensajes en pantallas y separar mis preguntas.

¿A quién le hablas, león?

¿Por qué somos así, Bestia? ¿Qué he de hacer conmigo?

¿Quién eres, quién soy?

O es la misma pregunta...

domingo, 26 de octubre de 2014

Azul, eres azul

Yo meto la pata cuando abro la boca. Tú te pones triste.
Somos idiotas juntas, y lloramos porque tenemos miedo. Si estuviera contigo cuando digo la estupidez, te acariciaría el pelo azul y te pediría perdón.
¿Puedes -porfa- imaginarte que lo hago? ¿Puedes perdonarme?

Siempre creíste que eras buena actriz

Recuerdo el olor. Me duele sólo de pensar en él.
Cálido. La habitación a oscuras. Una película de fondo, sin importancia alguna.
No importaba nada. Era mi tarde de otoño.