martes, 10 de mayo de 2011

Papel mojado sobre agua salada



Lo más bueno es saber que no vas a volver a empezar; experiencia acumulada, tú sabrás como usarla. Que el final no está tan cerca, todo es continuar a través de pasos y sonidos de noches en silencio.
Yo imaginé que sería en mitad del bosque, que rescataría a la princesa de la luna y eso me haría casi reina, guerrera eterna en sus labios; pero eterno no es nada, salvo el momento.
El tiempo, el riesgo, conforman tu vida de bohemio cierrabares; siempre supe, desde antes de conocerte, que estabas enamorado del mar. Si no, no serías yo, con todas mis letras; yo, deshecha en un estallido de poemas y pompas de jabón.
Yo, la fugacidad que se perpetúa hasta el fin de mis días, la eternidad que se desvanece con cada micra de segundo que pasa; las pajaritas de papel caen por ley, ley de gravedad. Pero no nuestros sueños, no nuestro imparable plan de dominar el mundo mientras dormimos, entrelazando mar y cielo en el horizonte.

lunes, 9 de mayo de 2011

El impacto contra el agua

Acabo de darme cuenta de lo bonita que es la bombilla de mi flexo.
Y desde mi ventana, si me esfuerzo mucho mucho, puedo ver el mar; un mar naranja, que sólo se ve en el cielo al atardecer.



No necesito la duda para saber que puedes decirme la verdad. Cada vez que dejas una nota sin que nadie se de cuenta, los cristales de la estación tiemblan; el trueno se desata. Cambia el mundo con la fuerza del choque.
Este es el nivel al que estamos jugando. Y ya me gusta.

Cuarta estación: Estación incorrecta, momento atemporal

Sentirse como un iglú sin techo en mitad de la playa; apoyarse en la pared solo para reírse con los escalofríos que provoca el hielo al deshacerse bajo tu espalda.



Quiero imaginarme leyendo toda una tarde, con una botella de agua en el suelo, y cambiando a mil y una posturas imposibles y completamente irracionales sin apartar la mirada del libro. Ni siquiera para ir al baño, aunque el iglú tenga goteras por culpa del sol.
No son necesarias ni muchas ni grandes cosas. Solo probar a ver cuáles son las que más sonrisas, suspiros y lágrimas nos sacan.


viernes, 6 de mayo de 2011

Estación, tercera parada: Locura nocturna



Aún conservo el calor de tu piel en mis sábanas, con el pequeño deseo de que vengas a recogerlo... y te lo vuelvas a dejar aqui.
Pero en tu mente de plumas no cabe la certeza de mi olor en tu almohada, más libertad que el no saber; los acordes vuelan solos, huyendo de lo que fue.
Fúmate las horas, dale un trago a la inconsciencia y mete a la noche en tu cama; que ella, aunque huya por la mañana, volverá con movimientos felinos cada anochecer. Respira tus sueños, pocos perfumes te resultarán tan dulces.
Los peluches, por las noches, no corresponden los abrazos.

martes, 3 de mayo de 2011

Estación, segunda parada: Sin pensar, a lo loco



A veces, sentada en esta misma silla, me pongo a pensar… Si, si, reíros lo que queráis, ¡porque esto es verdad!
A veces, sólo a veces, me pongo a pensar. No sé por qué, hay pocas ocasiones en que me ponga a pensar si digo: “¡Voy a pensar!”
Pero tampoco sabría decir cómo pienso; siempre que lo intento, imagino muchas bolitas con patitas girando unos engranajes de colores y un montón de estanterías con papeles y libros. Sólo espero que ahí dentro haya más orden que en mi habitación… aunque si están igual, creo que entiendo lo que dice mi madre de desorden monumental.
Y bueno… ¿por donde iba? ¡Ah si, pensar, eso era!
Cuando pienso, creo que pongo una cara muy seria, de estas que sólo ponen los mayores al escuchar: “Hablemos de negocios!”. Creo que, si me mirase al espejo mientras pienso, me reiría.
¿Por qué es tan serio esto de pensar?
En realidad, no sé mucho de pensar… sólo me pasa a veces, cuando me da la turuntela. Y a veces son cosas divertidas que me hacen reír, como si alguien me estuviese haciendo cosquillas… pero otras son tristes, que me hacen llorar…
Buah, me he puesto triste. Ahora ya no quiero pensar… igual mañana. ¡Sí, mañana!

Estación, primera parada: Manía



Eres... como intentar escribir con un boli gastado. Como las tres y veinte de la madrugada, con los ojos fijos en la luz del despertador.
Arriba, sábanas, hora de levantarse; eres como un buen despertar, con pelos de bruja y sonrisa de haber soñado bonito.
¡Pare, pare, revisor, que tengo un plan!
¡Arriba, que se nos va la vida!
¡Piii-piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Vapor, niebla de guerra; así, no vemos el futuro.
¡Piouiiiiiiiiiiiiiiiiii!
Nunca le digas adiós a ese tren desde el andén. Súbete, aunque sea de polizón.

sábado, 30 de abril de 2011

Sleepin' dogs

Those old lost words
They couldn't teach me to say
Those old lost words,
They didn't ever told me, no
They said it was not my time
And that it will come
I'm scared of being lonely
But it's the thing I do the best
Those old lost words
Like sleepin' water, they stay
Those old lost words
They didn't ever told me, no
Nana-nana-na
And this is the truth
Nana-nana-na
And this is my way

Those old lost words
Thet have told so much
Those old lost words
They didn't ever told me, no
And I'm scared of being lonely
And this is my best way







Lo sabes bien.
Sabes que no eres de hacer fotos a un pájaro dormido.
Que los ratones, aún siendo pequeños, pueden tener grandes penas.
Hay peluches a los que no debes abrazar, escúchalos y te lo dirán. Hay momentos en los que no se puede preguntar, y en los cuales reventarías por matarle a preguntas; hay días en los que no debes sonreír, porque desgarrarías tus comisuras en el esfuerzo. Y, sin embargo, sonríes.
Date tiempo para estar triste, para ser pájaro enjaulado; para ser gato con una sola vida, mirando la ciudad desde el balcón.